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Tuesday, April 22, 2014

Desastres, desastres, desastres...


Justo el 16 de septiembre del 2003 ocurrió lo inesperado. Muchos aún seguían en la fiesta, así que nadie esperaba que aquello sucediera. Lo peor de todo: las autoridades olvidaron dar aviso.

En ese momento el Río Grande de Morelia se desbordó y perjudicó a miles de habitantes de la zona poniente de la ciudad. En Prados Verdes reportaron encharcamientos, mientras que en la Carlos Salazar la cosa se puso más intensa.

A Tres Puentes sin duda que le fue mal: el agua le llegó a la cintura a los vecinos. Un poco más allá, cerca de San Juanito Itzícuaro, la inundación duró un mes. El hedor del agua estancada disimulaba un poco la presencia de mosquitos y demás insectos.

Aquella noche abrieron las compuertas de la presa de Cointzio y el caudal del río aumentó considerablemente. Como ya se dijo antes, no hubo aviso. Así que luego de ver las consecuencias las autoridades optaron por "hacer algo". Levantaron una barda en el bordo del río, instalaron cárcamos, aumentaron la profundidad del cuerpo de agua...

Pero ustedes ya lo saben: a la naturaleza le importa poco lo que hagan y encuentra el modo de hacer quedar mal a los gobiernos.

Y bueno, mientras no nos bajemos del auto y contaminemos como si no hubiera un mañana, sin duda que pagaremos las consecuencias.

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