Crónicas bizarras: Tirolesa gigante

Tirolesa gigante

Cómo negar los nuevos rumbos que toma el turismo. Ahora los prestadores de servicios están conscientes de que no todo debe ser lujoso al extremo, en especial cuando existe esa gente que prefiere estar en contacto con la naturaleza sin importar si su almohada está rellena de plumas de ganso.
Eso lo detectaron en Zirahuén hace un buen rato. Saben que tienen un sitio envidiable, un cachito del Paraíso que ya quisieran otros países.
Pero a veces el paisaje no es suficiente. Existen los visitantes del tipo que buscan emociones extremas, siempre listos para recibir una buena dosis de adrenalina.
El que esto escribe no es de esos, pero el trabajo lo obligó a ponerse casco y arnés y lanzarse desde una tirolesa. Los guías afirmaban que se trata de una de las más grandes del país. El dato no ayuda mucho a los cobardes, en especial cuando uno ve la altura a la que se encuentra y la distancia que debe recorrer.
Ahora bien, también está el factor del peso: si uno es muy ligero, lo más probable es que se quede atorado a mitad del camino y deba esperar para ser rescatado. En el caso contrario, el recorrido será a una velocidad vertiginosa.
Uno cree que sólo se trata de pasar de cable en cable, pero los administradores del lugar decidieron darle un poco más de emoción y colocar puentes colgantes entre los árboles. Para aquellos de estómago débil, lo ideal es subir en ayunas.
Para algunos el recorrido es muy corto (especialmente para los niños), mientras que para otros es demasiado largo. Por supuesto, también están aquellos que lo consideran muy caro. Cuestión de opiniones.

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