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Thursday, February 20, 2014

Viaja

Comencé a viajar a pesar de la aversión a poner siquiera un pie fuera de casa. La experiencia sobre cómo ordenar una maleta es mínima e invariablemente, en todas y cada una de las ocasiones, alguno de los artículos más básicos queda olvidado en casa.

El gusto vino después. En ocasiones ayudaba el clima, benévolo en la mayoría de las ocasiones, pero tortuoso en otras tantas. Y qué más da: era el pretexto perfecto para disfrutar de la lluvia como en los tiempos de la tierna adolescencia.

La adrenalina también ayuda, especialmente cuando uno gira a la izquierda en lugar de a la derecha. Esa desorientación casi enfermiza proporciona en más de una ocasión emociones innecesarias, pero que con el paso del tiempo generan lecciones valiosas para el viajero distraído.

Aprendí algunas cosas sobre cómo viajar: hazlo ligero y gira a la izquierda en lugar de la derecha. Procura ir incómodo, porque eso lo mantiene a uno despierto y ayuda a admirar paisajes que no se imaginaba que existían.

Más importante aún: pregunta. Perderse es bueno de vez en cuando, pero no es la mejor idea cuando se tiene prisa. Ya habrá otras ocasiones para explorar.

Una vez que hayas visto todo, que te canses de devorar colores con la mirada, que hagas nuevos amigos y te des cuenta de que nunca llevarás lo necesario en la maleta, entonces recoge tus cosas y viaja de nuevo.

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