La foto que nunca fue
Era un 10 de mayo. El presidente en turno: Felipe de Jesús Calderón Hinojosa. Por todos es sabido que el mandatario acostumbraba visitar a su señora madre justo en ese día sin importar lo que pasara. El asunto es que esas reuniones siempre fueron privadas, nunca hubo acceso a prensa.
La asignatura fue la siguiente: acudir a famoso hotel al sur de la ciudad de Morelia y esperar a que Calderón Hinojosa saliera rumbo a la casa de su madre para tomarle una foto en ese momento.
Así que fue necesario madrugar para cruzar la ciudad de norte a sur y llegar a tiempo a la cita. Había mucha incredulidad, pero al llegar al mencionado hotel la presencia de elementos de seguridad confirmaba la información: ahí estaba hospedado Calderón.
Unos minutos de espera sentado cerca del acceso al hotel. La cámara escondida y el perfil bajo, para evitar levantar sospechas. De pronto hay mucho movimiento por parte de los elementos de seguridad. "Es el momento". Fuera cámara.
En la primera camioneta del convoy, justo en el asiento delantero, viaja Felipe Calderón. Poner el ojo en la mirilla, apuntar y... "¿Por qué no dispara?". ¡Oh, sorpresa! Con seis años de experiencia, el fotógrafo se da cuenta de que su cámara está apagada. Para cuando la enciende su objetivo ya dobló la esquina.
¿Una más? Claro que sí. Esta vez involucra a profesores de la Coordinador Nacional de Trabajadores de la Educación, la tan conocida CNTE.
Hubo cierta reunión educativa en un hotel céntrico. Ahí estaba la secretaria de Educación estatal, a quienes los integrantes de la CNTE aborrecían por alguna razón. Así que estos profesores decidieron bloquear totalmente el acceso a ese lugar y enfrentar a la funcionaria.
El hotel estuvo sitiado durante horas y la secretaria no podía salir. Sin embargo, los inconformes olvidaron bloquear una puerta minúscula que da directo a la cocina. Una camioneta se estacionó muy cerca de ese acceso tan discretamente como su tamaño lo permitió.
Pocos se dieron cuenta, posiblemente sólo uno de los fotógrafos de los muchos que ahí estaban. De repente la funcionaria sale y el reportero gráfico antes mencionado ya tenía todo listo para tomar la foto... Excepto por el camarógrafo que se le atravesó justo en ese momento.
Y así hay muchas, muchísimas historias más sobre las fotos que nunca fueron tomadas, pero no hay espacio suficiente ni ego que lo soporte.
La asignatura fue la siguiente: acudir a famoso hotel al sur de la ciudad de Morelia y esperar a que Calderón Hinojosa saliera rumbo a la casa de su madre para tomarle una foto en ese momento.
Así que fue necesario madrugar para cruzar la ciudad de norte a sur y llegar a tiempo a la cita. Había mucha incredulidad, pero al llegar al mencionado hotel la presencia de elementos de seguridad confirmaba la información: ahí estaba hospedado Calderón.
Unos minutos de espera sentado cerca del acceso al hotel. La cámara escondida y el perfil bajo, para evitar levantar sospechas. De pronto hay mucho movimiento por parte de los elementos de seguridad. "Es el momento". Fuera cámara.
En la primera camioneta del convoy, justo en el asiento delantero, viaja Felipe Calderón. Poner el ojo en la mirilla, apuntar y... "¿Por qué no dispara?". ¡Oh, sorpresa! Con seis años de experiencia, el fotógrafo se da cuenta de que su cámara está apagada. Para cuando la enciende su objetivo ya dobló la esquina.
¿Una más? Claro que sí. Esta vez involucra a profesores de la Coordinador Nacional de Trabajadores de la Educación, la tan conocida CNTE.
Hubo cierta reunión educativa en un hotel céntrico. Ahí estaba la secretaria de Educación estatal, a quienes los integrantes de la CNTE aborrecían por alguna razón. Así que estos profesores decidieron bloquear totalmente el acceso a ese lugar y enfrentar a la funcionaria.
El hotel estuvo sitiado durante horas y la secretaria no podía salir. Sin embargo, los inconformes olvidaron bloquear una puerta minúscula que da directo a la cocina. Una camioneta se estacionó muy cerca de ese acceso tan discretamente como su tamaño lo permitió.
Pocos se dieron cuenta, posiblemente sólo uno de los fotógrafos de los muchos que ahí estaban. De repente la funcionaria sale y el reportero gráfico antes mencionado ya tenía todo listo para tomar la foto... Excepto por el camarógrafo que se le atravesó justo en ese momento.
Y así hay muchas, muchísimas historias más sobre las fotos que nunca fueron tomadas, pero no hay espacio suficiente ni ego que lo soporte.


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